me lo encuentro


he robado a mi Mazinger de internet
texto_ yolanda moreno

¿La felicidad?, mmm... creo que se me coló un termino inadecuado...

La prisa y las ansias... la prisa y las ansias... los sueños de libertad... la prisa y las ansias... y la realidad, ¿qué realidad?... ¿Qué es “lo real”?. ¿Es “lo real” asumir la comodidad como parte indispensable de una supuesta felicidad?. ¿Es “lo real” el elemento indisoluble de la “correcta coherencia”?. ¿No es la “correcta coherencia” aquello que sitúa a la libertad en el grado de una mera aspiración?. ¿No son las “meras aspiraciones” lo que nos define como mediocres?. ¿No es la mediocridad el atuendo de los cobardes?. La realidad, ¿qué realidad?, ¿esta realidad?, ¿esta especie de compromiso ficticio lavador de conciencias?.

Lo cuento,
cuento el cuento,
yo cuento los desencuentros,
yo encuentro entre cuento y cuento
el cuento del desarraigo.

5 comentarios:

el maletero dijo...

Si bien no hay nada que decir o relatar sobre la felicidad,y tenemos dificultad para definirla,los textos literarios son más diversos y solemos mostrarnos mucho más prolijos cuando se trata de evocar lo que la prohibe o la amenaza: la infelicidad en sus diversas formas, la enfermedad, la pobreza, la enfermedad, la pobreza, la soledad, la muerte.La definición mínima de la felicidad es la ausencia de infelidad, la tregua, la pausa. Marc Augé

Anónimo dijo...

m_m

La seguridad es algo inexistente con lo que nos engañamos para no perdernos en los miedos.
El miedo obliga a la felicidad a bucear escondiéndose temerosa de ser rota pero, necesitada de aire, se arriesga a sacar la cabeza e inspirar.(¡Qué buena es la necesidad que nos obliga a vivir!)
Esa INSPIRACIÓN es la felicidad, tan breve como esa seguridad robada con engaño al miedo para sosegar el alma.
O no. Probablemente.
Al fin y al cabo la felicidad está dentro, no hay que andar para encontrarla. Como el hogar, que está donde uno se encuentra, aunque no lo sepamos siempre.
Como el miedo.
Como la duda.
Como el deseo.

Anónimo dijo...

m_m

La seguridad es algo inexistente con lo que nos engañamos para no perdernos en los miedos.
El miedo obliga a la felicidad a bucear escondiéndose temerosa de ser rota pero, necesitada de aire, se arriesga a sacar la cabeza e inspirar.(¡Qué buena es la necesidad que nos obliga a vivir!)
Esa INSPIRACIÓN es la felicidad, tan breve como esa seguridad robada con engaño al miedo para sosegar el alma.
O no. Probablemente.
Al fin y al cabo la felicidad está dentro, no hay que andar para encontrarla. Como el hogar, que está donde uno se encuentra, aunque no lo sepamos siempre.
Como el miedo.
Como la duda.
Como el deseo.

CLARA dijo...

"La felicidad está dentro" y la libertad también.
Mira que bien, que ya sabemos donde están.

Anónimo dijo...

la felicidad no existe sólo pequeños trozos sueltos de ella , trozos que nos empeñamos en unir toda la vida