me lo encuentro


he robado a mi Mazinger de internet
texto_ yolanda moreno

¿La felicidad?, mmm... creo que se me coló un termino inadecuado...

La prisa y las ansias... la prisa y las ansias... los sueños de libertad... la prisa y las ansias... y la realidad, ¿qué realidad?... ¿Qué es “lo real”?. ¿Es “lo real” asumir la comodidad como parte indispensable de una supuesta felicidad?. ¿Es “lo real” el elemento indisoluble de la “correcta coherencia”?. ¿No es la “correcta coherencia” aquello que sitúa a la libertad en el grado de una mera aspiración?. ¿No son las “meras aspiraciones” lo que nos define como mediocres?. ¿No es la mediocridad el atuendo de los cobardes?. La realidad, ¿qué realidad?, ¿esta realidad?, ¿esta especie de compromiso ficticio lavador de conciencias?.

Lo cuento,
cuento el cuento,
yo cuento los desencuentros,
yo encuentro entre cuento y cuento
el cuento del desarraigo.

para Carla de la Vega Moreno

imagen y texto_ yolanda moreno
La vida viene a ser una especie de sistema de vasos comunicantes en los que las densidades del fuido no resulta ser la que, como única verdad, te enseñaron en el libro de Ciencias Naturales.

MI pC


el fotógrafo de parvulitos en el "Jesús Obrero" del Cerro de Reyes en Badajoz en 1975

Inicio/Mi Pc/(E:)/NTFS_337Gb disponibles (todo él desde la última epidemia)
¡QUÉ SINCERO!

bienvenida, mi niña Lucía

diseño_ lucía ordóñez álvarez

Por fin has llegado.

Te disfrutarán en http://luciaordonez.blogspot.com/

amo


imagen_ lucía ordóñez
texto_ yolanda moreno

Comería si con ello mis deseos de escribir no quedasen aparcados finalmente, como tantas otras cosas.
La manteiga y las conservas aguardan en la cocina. Y yo me dispongo una vez más al intento de expresión, al intento de poder decirte todas esas cosas que el corazón vierte sobre ti al tiempo que la mirada y las palabras las contiene y las retiene por alguna extraña razón que yo no acabo de conocer..
Sería muy sencillo decirte que te amo, que no puedo vivir sin ti, que esto puede ser para toda la vida, que se puede morir de amor. Pero ni usos ni significados tan generalizados y tan tópicos, ni el propio miedo a que se acaben esas sensaciones me lo permitirían.
Probablemente cada intento de carta que te escribo no sea más que un deseo inconsciente de que fuesen tus manos y tu alma las que me dirigieran unas letras. Y de alguna manera me entristece la dolorosa certeza de que sufriré siempre la condena de no recibir algo así. No es exigible, no es ni tan siquiera pensable la posibilidad de pedírtelo, y menos ahora que nunca. Con el tiempo he aprendido y comprendido que existen mil formas de transmitir la grandeza del sentimiento, y tus formas se me hicieron imprescindibles.
Es posible que escribir también sea un pobre empeño, una pobre manera de inmortalizarme para ti.
Amo cada segundo de tu vida, y un segundo de la mía sin ti es vitalidad convertida en vacío. Amo la irresponsabilidad de necesitarte y de robar tu oxígeno para vivir cuando no estás. Amo que tus ojitos felices me estremezcan a cada instante como si se tratase de hacer el amor por primera vez. Amo tu inevitable pudor al desnudar palabras para mí.
Por primera vez amo la idea de envejecer y morir finalmente ahogada en el orgullo de haberte amado más que nadie y de no permitir que nadie me amase más que tú.

pensamientos míos 4

Texto_ Yolanda Moreno

Tiene DNI. Parece sobrevivir a un virus atroz que no dejó viva una carpeta.
Tiene la escusa perfecta para volver a nacer. Al parecer murió en el 96. No le quedará más remedio que tener fe. “Copia de seguridad” dice llamarse su obligatoria doctrina. Tirar cosas es su obligación inmediata.
Encontró una foto. Seguramente la primera de esa otra vida. No está muy favorecida, pero fue y será la primera. Entonces porque sí, ahora, por conciencia genética.
Conserva lo que tenía. Perdió lo que ya se fue. Sigue sin encontrar lo que no quería creer que ya no estaba.
Tiene pendiente guardar los calcetines de rayas que están sobre el radiador.
Asegura no quererse hacer pis encima.
Recuerda que el primer día feliz de aquella otra existencia fue el primer día que fue a la escuela. Su aula estaba en obras. Dibujó en el patio sobre una mesa metálica pintada de gris Sinaga. Volvió a encontrar, tras buscarla, a Doña Tere quince años más tardes. Doña Tere la recordaba, recordaba su afán por dibujar y confesaba que era la primera visita en sus años de docencia. Nadie de párvulitos la buscaba. Doña Tere se apellidaba Rodríguez Doblas. Vestía en los 70 vaqueros y jersey rojo de pico, melena con mechas rubias y unas manos con las uñas comidas que no paraban de llevar, todos los recreos, pipas a su boca.
Recuerda ondas desajustadas en la radio de madrugada, los barrotes de la cuna y un chupete con sabor a azúcar que no evitó que llorara. No sabía hablar. Las ondas desajustadas le molestaban. Lloró porque no sabía hablar. Le pegaron porque no dejaba de llorar.
Besaba con pasión el culito protegido por pañales de su hermana. Le dijo que la quería a los 24 años.
Escribía mal para que le mandasen a hacer, como a otras compañeras, cuadernos de caligrafía. Fue el primer dinero que recibió de sus padres sin que cuestionaran nada. Escribió mal en su nuevo colegio para que le castigasen en los recreos a hacer copias. En las castigadas habituales encontró a sus amigas.Un día con sol vio a una chica rubia girar sobre una barra de hierro. Se acercó. Preguntó cómo se llamaba. Escuchó por respuesta un “¿a ti qué te importa?”. Respondió “quiero ser tu amiga”. Recibió un “entonces, me llamo Pilar”. Hoy sigue llamándose Pilar, y hoy la sigue llamando Pili, porque Pili no tenía partición ni gozaba de carpeta.

el día de la paz Lucía


instalación_ lucía ordóñez álvarez / texto_ yolanda moreno