moriwase


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trabajo en proceso 2


DRAE:

Rehilandera: De rehilar.1. f. molinete, juguete que consta de una vara en cuya punta hay una estrella de papel que gira con el viento.

Yo: en mi tierra pacense, aplícase a la persona alegre, dispuesta, resoluta, incansable, que no para de darse sin aburrir y que nunca desdibuja su sonrisa.

lucía ordóñez muy serena


diseño_ lucía ordóñez

pensamientos míos 5


Un día te haré la rehilandera (de niño pobre) que me enseñó a hacer mi abuelo.
También hacíamos cometas. Con una bolsa de plástico construíamos una especie de romboide que anudábamos a los extremos de una cruz de madera. Y le poníamos a la cometa una cola hecha con los plásticos alargados de los polos flash, enlazando unos con otros por los golpes de una piedra.
También hacíamos pompas de jabón con un bic de plástico al que le tapábamos el agujerito que tenía la cánula hacia el medio de su recorrido. Y cuando nuestros padres nos castigaban sin salir a alguna de nosotras, nos subíamos a la terraza (azotea como la de Gusi) y el resto de las amigas (la Paqui, la Conchi, la Mari José, la Eva, la Yoli, la Emilia y a veces la Nuria) se colocaban abajo en la calle, y nos tirábamos un balón. Aquel intercambio incesante de pelota era una muestra tremenda de solidaridad con la castigada. Sabiendo, además, que en los días de castigo no se podían hacer pompas.
El bic cumplía otras dos funciones además de la de hacer pompas. El taponcito opuesto a la punta lo convertíamos de convexo a cóncavo mordiéndolo cuando nuestras mentes no estaban puestas en la materia que se nos impartía. Morderlo era la manifestación absoluta de nuestro embelesamiento y, por tanto el palmetazo inevitable con la palmeta que la profe te había pedido que le llevaras después de romper la anterior en la mano de la Tere. La tercera función era la de llamar la atención. Nuestros dedos y el rabillo de su capuchón se transformaban en la perfecta catapulta que acababa por decirle rotundamente a una compi que allí estabas tú pensando en ella, a las cuatro de la tarde con 38º recibiendo clase de matemáticas en el Colegio Público Lope de Vega. Colegio público, por cierto, en el que entrábamos en fila, mudas y con uniforme, después de rezar, y en el que recibíamos de pies a la Directora doña Maria Luisa durante las clases, cuadrándonos cual militares y diciendo “Ave María Purísima”. Cuando doña Maria Luisa, que enfundaba sus casi setenta años en un traje de falda y chaqueta color vino tinto, nos contestaba “sin pecado concebida” sin alterar ni un miembro de su anaranjado pelucón, podíamos sentarnos. En Mayo había Novena. Recitábamos poesías a la Inmaculada Concepción y le ofrecíamos las rosas que robábamos en los jardines públicos mientras corría detrás de nosotras el guarda. Con doña Juliana rezábamos el rosario cuando había tormenta para que volviera la luz. La luz volvía y permanecíamos en el más sordo de los silencios tratando de entender por qué nos decía que ya no había tiempo para dar la clase cuando aún nos faltaba media hora.
Así pues, había abandonado mi colegio del barrio tras cursar parvulitos y después de ver como dos profes, la monja doña Pura y el cura don Manuel, se casaban, para descubrir la disciplina de catecismo en aquel gran colegio público de mi ciudad.


texto_ yolanda moreno

inapelable


Hace tres días quebró mi intestino. En ese momento sentí como entera la vida que creía desde hace años ya vivida. La que se siente como vivida después de haberla zarandeado durante una década como bandera, la bandera que, unas veces orgullo y otras vergüenza, nos arranca la excusa de la protesta.
Mi intestino será mutilado, y saneado y será cosido por un sastre, diplomado en restauración culinaria que firma cada dos meses en la casilla de una hoja oficial que contiene un texto ilegible, fotocopiado con un giro de diecisiete grados con respecto a los márgenes físicos, que siempre obliga al sastre a volver a última hora porque en el giro se perdió en la nada el número de registro que le exime, desde entonces, de la estadística (numerología del desempleo) estatal estudiada del gobierno que dicen “salido de unas urnas”, en las que él depositó el contrato por los servicios que habrían de cuidarlo.
Mi sastre, incapaz de entender que la listeza suele ser una mala costumbre y la inteligencia una capacidad susceptible de ser desarrollada, compensa estos vacíos con las satisfacciones que le aportan sus dos cursillos –“Atención asertiva al movimiento intermigratorio” y “Catación de caldos de la zona sobre patines en línea con rodamientos de 5x” – y sus intervenciones en el área de cultura que le ofreció su corporación municipal (a veces, también, dermoestética).






A la izquierda, cartel anunciador de las Hogueras de San Juan del 2005 en Alicante.
A la derecha, cartel anunciador de las fiestas de San Antolín de Palencia del 2007, de la palentina Amaya Méndez.

Según las bases de la convocatoria del concurso: "El Jurado estará compuesto por la Comisión de Participación Ciudadana. Será presidido por el Ilmo. Sr. Alcalde o persona en quien delegue, actuando de Secretario el de la Comisión. Las decisiones de este Jurado serán inapelables"