Palau me enseñó a leer

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imagen de la Cartilla Palau (desconozco el diseñador)
texto_ javier marías

Amar ocurre cuando lo que cuenta el otro se nos hace imprescindible y pasa a ser nuestro aire.

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6 comentarios:

Bea dijo...

Yo aprendí con Micho y con la señorita Carolina. Aún guardo esa cartilla, claro :)

yolanda moreno dijo...

Yo no conservo la mía. Esta era de una chica que murió en un accidente en Chiapas. Era hermana de una amiga mía.
Yo aprendí a leer con una señora que se llamaba Señora Manuela. Vivía en mi barrio, al otro lado del riachuelo que nos hinundó el barrio en el 97. Teníamos que llevar una pequeña silla, la cartilla Palau y una peseta. Esto era así todos los días. Nos ponía en el patio y cuando no leíamos jugábamos con unos módulos de madera. Todos eran del mismo tamaño.
Tenía un botijo con agua y para hacer pis utilizábamos el desagüe del patio.
Eso eran guarderías y no lo de ahora.

Mala Mente dijo...

Yo no sé leer pero escribo de maravilla

yolanda moreno dijo...

De eso, Mala, no me ha cabido nunca la menor duda.

lucía ordóñez dijo...

Pues yo guardo un mal recuerdo de mi primera escuela. Mi padre me llevaba cogida de la muñeca porque si me agarraba la mano a la mínima me escapaba y me iba corriendo en sentido contrario. Nos pegaban con una regla de madera en las uñas. No se por qué por del miedo que tenía no me movía. Me gustaría ver a aquella maestra ahora para decirle cuatro cosas.
Me alegro de que actualices tu blog

Paseante dijo...

Las cosas del amor puede que no sean imprescindibles, pero son inevitables.